Leo los comentarios en Twitter de Juan López de Uralde y me llegan los de Andreu Buenafuente sobre los problemas que las imperfecciones de la transición nos han traído a nuestros días y mi primera reacción es la de "qué oportunidad para quedarse callados". Mi opinión sobre la transición ya la he escrito en este blog anteriormente y es similar a la que expresan ambos pero difiero de ambos de dos cosas: la oportunidad del comentario y la responsabilidad de que la transición no se haya cerrado completamente. Creo que no queda duda de que Adolfo Suárez jugó un papel fundamental en la transición de la dictadura a la democracia y que sin su impulso no se habría llegado a dónde se llegó. Impulsar la reforma política, obligar a los procuradores a votar públicamente, legalizar el PCE y enfrentarse a todo el ejército por ello -incluso enfrentarse al rey por ello- son acciones que no habrían sido posibles sin una gran dosis de audacia. Adolfo Suárez no tenía ninguna necesidad de ir t...
No siempre hay que tropezar con las mismas piedras