Ir al contenido principal

La legitimidad de los gobernantes

Ha pasado más de un mes y medio desde mi último post. Disculpas porque mi intención es mantener esto vivo pero algunos problemas de salud me han tenido con poca capacidad para pensar en otras cosas. Nada grave parece pero sí muy fastidiado.

Estos días estaba pensando en con qué tema retomar el blog. Pensé en hacer un resumen de agosto que ha sido bastante más jugoso de lo habitual pero me parecía algo demasiado facilón. Hace un momento un tweet de @marcosdequinto me ha traído la inspiración. Marcos decía:

"Aparte de otras consideraciones formales, da gusto ver votar juntos a los dos grandes partidos contra la dictadura de las minorías."

Es cierto que las minorías han abusado de su capacidad para completar los votos de los partidos mayoritarios para gobernar si bien es discutible a quién atribuir la responsabilidad. ¿A la minoría que abusa o al partido mayoritario que cede a las exigencias con tal de mantenerse en el gobierno? Pero no es este el debate que planteo ahora. Mi punto está en la legitimidad de los gobernantes para tomar cualquier tipo de decisión que no figurase en su programa electoral. El PSOE, en el suyo, no incluía ninguna reforma de la Constitución como la que se está llevando a cabo. ¿Está el PSOE legitimado para acometer semejante cambio sin consultar a sus votantes o a los ciudadanos en general? Está claro que todo el proceso es legal pero mi duda es si es legítimo.

Y no se trata sólo de la reforma en cuestión sino de muchas otras medidas que se están abordando y que, ni de lejos, figuraban en el programa electoral del partido en el gobierno (tampoco en el de la oposición): la subida del IVA, el retraso de la edad de la jubilación, ... La excusa es que la crisis ha cambiado las condiciones de contorno y las medidas que ha habido que tomar no se podían prever en 2008. Es decir, el voto es un cheque en blanco para que se tomen las medidas que se consideren oportunas sin encomendarse ni a dios ni al diablo... todo para el pueblo pero sin el pueblo.

Sí, ya sé que al final de la legislatura podremos votar de nuevo y entonces podremos botar al gobierno por tomar decisiones que no nos han gustado pero no creo que sea como en pleno siglo XXI se deban hacer las cosas. Puestos a hablar de cambios constitucionales habría que meter uno en el que se exigiese que los gobiernos no pudiesen tomar decisiones fuera de su programa que afecten a cuestiones fundamentales (parece que el IVA, las pensiones y el déficit lo son) sin realizar una consulta sobre dichas medidas o sin convocar nuevas elecciones. ¿Que es caro...? Me temo que despreciable en comparación con los rescates de las dos cajas de ahorro que han sido nacionalizadas.

Va siendo hora de una democracia más participativa pero también parece que los partidos no están por la labor. ¡¡¡Claro!!! ¡¡¡ Es que tener que convencer a los ciudadanos sobre medidas impopulares no es fácil!!!

Buen día a todos!

Comentarios

Entradas populares de este blog

Llegó Caldroux

No, no me apellido Caldroux aunque, lo cierto, que me encantaría. Caldroux era mi tatarabuelo así que no usurpo nada que no me corresponda, pero por aquello de las precedencias de género a la hora de asignar los apellidos ser perdió, parece, que para siempre. No hay casi referencias a los Caldroux. Una en un repertorio de catálogos de exposiciones colectivas en Cataluña publicado en 2002 en el que aparece en el Catálogo de la II Exposición General de Bellas Artes, del Ayuntamiento Constitucional (sic) de Barcelona en 1894 una tal Juana Baudevin Caldroux, la hermana de mi bisabuela Blanca. Otras son varias referencias en periódicos de hacia 1860-1870 en el que se habla de un Caldroux que tenía una peluquería en el nº 34 de la calle Montera. A partir de ahí nada más. En fin, que me gusta el apellido y he decidido utilizarlo como nombre de batalla. Que hago aquí? No lo sé. Opinar de aquello que me apetezca que para eso existen los blogs. Qué méritos tengo para que mis opiniones sean soste...

La vista oral del juicio al FGE ha concluido: ¿y ahora qué?

  La vista oral ha terminado y los magistrados del Tribunal Supremo tienen por delante un reto considerable: dictar sentencia en un caso que ha generado más ruido mediático que certezas jurídicas. Hasta ahora, ninguno de los testigos propuestos por la acusación ha aportado pruebas concluyentes que demuestren que el acusado filtró el famoso correo. Ni los fiscales, ni Juan Lobato, ni Pilar Sánchez Acera, ni Alberto González Amador, ni el jefe de gabinete de la Comunidad de Madrid han ofrecido un solo hecho que permita inferir, siquiera de forma indiciaria, que Álvaro García Ortiz fue la fuente de la filtración. De esta tanda de testigos, lo único que ha quedado claro es que González Amador atraviesa un momento personal complicado y necesita de un psicólogo que le aleje de sus tendencias suicidas. Que Almudena Lastra y el FGE mantienen una relación que dista bastante de poder ser calificada como una buena amistad. Que   Miguel Ángel Rodríguez sigue siendo tan despreciable c...

Nuestra modélica transición imperfecta

Cada vez que en un país se producen cambios políticos que suponen el abandono de una dictadura y el paso a una democracia ahí estamos los españoles ofreciéndonos como modelo: a los egipcios, a los tunecinos, a todo aquél que nos necesite. Pero nuestra transicón no es modélica. No digo que no sirviera para  abandonar la dictadura  y llegar a la democracia pero se quedó a medias. No, no es un modelo a seguir. Ahora ya no tenemos dictador pero tenemos un sistema de partidos que es inamovible. Sistema de partidos que cada 4 años pasa a convertirse en dictadura porque entre elecciones no hay mecanismo de participación alguno. Y cuando llegan las elecciones tampoco hay mucho que hacer, la maravillosa Ley D'Hont y el sistema de listas cerradas, circunscripciones provinciales y demás, se encarga de que todo cambie para seguir exactamente igual. Es una situación sin salida. Son los partidos los que tendrían que hacerse el hara kiri para que esto cambiase y, claro, no están por l...