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Nuestra modélica transición imperfecta

Cada vez que en un país se producen cambios políticos que suponen el abandono de una dictadura y el paso a una democracia ahí estamos los españoles ofreciéndonos como modelo: a los egipcios, a los tunecinos, a todo aquél que nos necesite.

Pero nuestra transicón no es modélica. No digo que no sirviera para  abandonar la dictadura  y llegar a la democracia pero se quedó a medias. No, no es un modelo a seguir. Ahora ya no tenemos dictador pero tenemos un sistema de partidos que es inamovible. Sistema de partidos que cada 4 años pasa a convertirse en dictadura porque entre elecciones no hay mecanismo de participación alguno. Y cuando llegan las elecciones tampoco hay mucho que hacer, la maravillosa Ley D'Hont y el sistema de listas cerradas, circunscripciones provinciales y demás, se encarga de que todo cambie para seguir exactamente igual. Es una situación sin salida. Son los partidos los que tendrían que hacerse el hara kiri para que esto cambiase y, claro, no están por la labor. España es un país de políticos profesionales. Nuestros políticos empezaron a serlo de jovencillos y ahí siguen hasta que se jubilan. No, no pueden hacerse el hara kiri, ¿a qué se iban a dedicar entonces? Vaya por delante mis excusas a todos aquellos que dentro de los partidos se ganan el salario con una profesión fuera de la política pero, seamos serios, el establishment de los partidos tendría que recurrir a la ayuda social si tuvieran que dejar la política. Sólo una vez conocí a una persona que hizo un plan estratégico de una empresa que preveía la desaparición de su propio puesto y esto, pues no es normal.

Por otro lado, tampoco es todo culpa de los partidos. Los medios de comunicación también tienen su propia responsabilidad ya que apoyan o rechazan aquello que les viene mejor. Y cuando digo medios de comunicación me refiero no sólo a las empresas sino a los propios profesionales. A ver, son personas como todos nosotros con mucho que ganar o que perder según cómo se posicionen. No se les puede pedir que respalden una revuelta no vaya a ser que fracase y queden en evidencia. No, a los periodistas también les interesa que todo se quede como está (se admiten excepciones como en todo).

Y los ciudadanos? Pues no, nosotros tampoco nos libramos. En España nos gusta hablar mucho y hacer poco. Nos gusta decir lo que habría que hacer pero que sean otros los que se encarguen de hacerlo. El más claro exponente es -sí ya sé que parezco monotemático- Twitter. Si uno viese los mensajes que sobre la manifestación del pasado día 15, sobre la acampada en Sol, sobre todo lo que hay que hacer... Yo  pensé que en Sol había cientos o miles de personas. Esta mañana he visto el video del desalojo y así, en una cuenta rápida, no creo que llegasen a 100. Queremos sentirnos una revolución como la egipcia o la tunecina. Nos emocionamos cuando #spanishrevolution se convierte en trending topic mundial. Eso sí, en la calle siguen sin pasar de las pocas decenas de personas las que se mueven y lo digo porque ahora, justo delante de mi oficina, hay una concentración ante los juzgados de Pza. de Castilla y hay poco más de 50 personas periodistas incluidos.

No, en este país hablamos mucho y nos comprometemos poco y así poco cambio va a haber. Nuestra querida transición, nos la dejamos a medias.

Saludos

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