Esa es la sensación que tengo, que voy a ser un huérfano político de por vida, que nunca encontraré una formación política de la que pueda decir: "yo soy de...". En fin qué le vamos a hacer, será que soy rarito. Me gustaría encontrar un partido que, por fin, afrontase la tarea de modernizar el estado. De modificar estructuras y normas que responden a otra época y que poco tienen que ver con la sociedad en la que vivimos. Pongo un ejemplo: entre la derecha y la izquierda existe el eterno debate sobre si la gestión de determinadas actividades debe ser pública o privada. La derecha defende que la gestión pública es ineficiente, la izquierda que no se debe dejar en manos privadas -y por tanto con ánimo de lucro- la gestión de derechos fundamentales como la sanidad o la educación. Debe ser que cada día entiendo menos lo que significa derecha e izquierda. Para mí la disyuntiva no es esa. Para mí, el quid de la cuestión está en que la gestión pública debe ser eficiente en cualquie...
No siempre hay que tropezar con las mismas piedras