lunes, 26 de septiembre de 2011

Iñaki, un ejemplo para todos sobre qué hacer ante el fin de ETA

 Esta mañana oyendo La Ser de pronto un nombre ha llamado mi atención: Iñaki García Arrizabalaga, mi primo Iñaki. Cuando éramos pequeños nos veíamos mucho, sus padres eran mis padrinos y a mí me encantaba ir a San Sebastián a visitarles, a jugar con él y con mi primo Ramón que eran un poco más mayores que yo. Me encantaba también cuando venían de visita a Madrid, porque mis tíos me llevaban con ellos a pasear por Madrid. Después nos seguimos viendo en alguna boda familiar pero como ya nos hemos hecho mayores ya no nos queda nadie para casar y, dado que somos una familia muy grande, lo de acudir a todas las bodas de los sobrinos se ha hecho inmanejable.

El padre de Iñaki era mi tío Manolo y era delegado de Telefónica en Guipúzcoa y, como ya he dicho, también era mi padrino. El 23 de octubre de 1980 todo se rompió. Yo tenía 16 años y cuando volví a casa del colegio me extrañó que mi hermana mayor me abriese la puerta, ella trabajaba y no estaba nunca en casa a esa hora. Tenía los ojos enrojecidos y sólo pudo decirme "Han asesinado al tío Manolo" y me abrazó. El mundo se me cayó encima, no podía ser. Aquella mañana al salir de su casa para ir a Telefónica le secuestraron. Unas horas después apareció en el Monte Ulía apoyado en un arbol y con un tiro en la nuca. Mis padres y mi hermana marcharon inmediatamente a San Sebastián. Me preguntaron que si quería ir. No pude. No podía soportar la idea de ir a Donosti y que mi tío no estuviese allí. Han pasado 31 años y aún todavía hoy me cuesta mucho recordar aquello.

Es difícil, muy difícil, contar lo que fue aquello y cómo vivimos aquello. Aún recuerdo a mi tía, unos meses después diciendo que esperaba una llamada. Que a veces, después de un asesinato alguien llamaba a decir "que se había tratado de un error". Triste consuelo. Son cosas que sólo el que lo ha vivido directamente puede entender.

Pero yo no dejo de ser un protagonista secundario de ésta historia. Quiero volver a mi primo Iñaki porque creo que es una persona digna de toda admiración. Iñaki y Cristina Cuesta fueron dos de los fundadores de Gesto por la Paz. Cristina és la hija de Enrique Cuesta, la persona que sustituyó en su puesto en Telefónica a mi tío y que también murió asesinado por la banda terrorista. Gesto por la Paz buscaba manifestar su protesta ante toda forma de violencia fuera del lado que fuera. Tremenda valentía de dos personas, entre otros muchos, que habiendo sufrido el dolor de forma tan directa eran capaces de manifestarse en silencio también ante la muerte de uno de los asesinos. Tenían una idea muy clara: la violencia y el enfrentamiento no conducen a ningún sitio. No solucionan nada.

Recuerdo una vez que habíamos ido toda la familia a San Sebastián porque se casaba uno de los hermanos de Iñaki. La noche anterior nos fuimos todos los primos a cenar a un restaurante a la parte vieja. También vino Cristina que, por aquel entonces, mantenía una relación sentimental con mi primo. En un momento dado, uno de los camareros se acercó a la mesa preguntando por Iñaki. En quella época no había aún móviles y venía a decirle que álguien le llamaba por teléfono. Cuando volvió de atender la llamada, Iñaki nos anunció que él y Cristina tenían que marcharse. Se había producido un incidente, no recuerdo muy bien qué pasó, en el que un etarra había resultado muerto. Cristina y él iban a concentrarse en silencio como hacían cada vez que alguien moría fuera del lado que fuese.

Ayer en twitter ví el titular de los encuentros que se estaban produciendo entre familiares de víctimas y presos etarras. Cuando fui al periódico no me extrañó lo más mínimo ver allí a Iñaki en primera fila (Entrevista a Iñaki en El País). Iñaki ha sido un firme impulsor del diálogo como camino para llegar al final del túnel y para mí uno de los mejores ejemplos que pueden existir. Frente a otras posturas de los partidos políticos y de los dirigentes de determinadas asociaciones, que sólo han utilizado el terrorismo como un arma arrojadiza para sus propios intereses particulares, deseo intensamente que no sea ése el futuro que nos espera sino que sean los Iñakis los que impongan cordura en este punto en el que parece que todo, por fin, se acaba.

¡Aupa primo! ¡Un beso Iñaki!

1 comentario:

  1. Efectivamente, eres uno de mis primos; acaso tenga tu voz grabada en alguna de las canciones que el abuelo Celestino nos hacía cantar frente a su magnetofón de bobinas, y recuperado tras el vaciado y posterior venta del piso de Diego de León, donde vivió hasta su muerte nuestra tía Blanca.....

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