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Lo que pudo ser y no fue de Rafael Simancas

Hace ya 10 años del "tamayazo". ¡Cómo vuela el tiempo! Aún recuerdo aquel día. Yo iba oyendo la radio en el coche cuando dieron la noticia de que a causa de la ausencia (intencionada) de dos diputados del PSOE, el PP se había hecho con el gobierno de la Comunidad de Madrid. Me indigné como muchos. ¿Qué sentido tenía que dos personas de las que no había oído hablar en mi vida pudiesen jugar con mi voto de aquella manera? En fin, son las cosas que tiene nuestro sistema electoral, que a pesar de que no puedes elegir a los diputados de forma individual, sin embargo el escaño es suyo en propiedad. Que a pesar de que uno vota a unas siglas y, como mucho conoce a los 2 ó 3 primeros, lo quiera o no está eligiendo a todos los de la lista con todas sus consecuencias, pero no es eso lo que quiero comentar.

El sábado, uno de los principales protagonistas de aquellos acontecimientos, Rafael Simancas, escribió un artículo en el que después de quejarse amargamente -de nuevo- sobre aquella conspiración, pasa revista a las grandes cosas que él habría hecho de haber sido presidente de la Comunidad de Madrid. Lo que no analiza el Sr. Simancas son las verdaderas razones por las que no gobernó. Efectivamente, en las primeras elecciones se produjo el Tamayazo pero ¿y en la repetición? ¿Qué pasó? En aquellas elecciones revisitadas celebradas en octubre de aquel mismo año el PP ganó y con mayoría absoluta. El PSOE, entre las elecciones de mayo y las de octubre se dejó, exactamente, 142.185 votos, casi un 12%. Fueron unos votos que no fueron a ningún sitio porque IU prácticamente repitió resultados y el PP también perdió una buena cantidad. Para mí esa ha sido siempre la gran pregunta que Rafael Simancas se debía haber hecho y que nunca se hizo. ¿Por qué, si estaba tan claro que había sido una conspiración contra el PSOE su electorado le dio la espalda de semejante forma? Lo normal habría sido que, heridos por semejante afrenta, los votantes hubiesen acudido en tropel a desfacer el entuerto. De haber sido así, o incluso simplemente de haber mantenido los votos de mayo, dada la bajada del PP, el PSOE se habría hecho sin problemas con el gobierno... Pero no fue así.

¿Por qué? Cada cual supongo que tendrá sus explicaciones. Yo, que fui uno de los 142.185 votantes que se quedaron por el camino, tuve mis razones para no votar al PSOE de nuevo. Cuando saltó el escándalo, toda la estrategia del  PSOE se centró en el dedo acusador hacia el PP por la conspiración. ¿Que la hubo? Seguramente. Pero yo eché de menos un análisis interno en el PSOE que determinara qué se había hecho mal. Que analizase por qué se habían colado en la lista dos personas con la talla moral de aquellos dos individuos. ¿Quién los puso allí? No lo sé, el caso es que no dimitió nadie. No, en el PSOE estaban todos tan contentos de haberse conocido mientras bramaban contra las artimañas del PP.

Sr. Simancas, para mí la pregunta que debe hacerse ud. no es lo que habría hecho de haber ganado las elecciones sino por qué no las ganó en la segunda ronda de octubre y fueron los del PP (los malos) los que se alzaron con la mayoría absoluta. Sin embargo, esa pregunta es complicada porque supone asumir responsabilidades de cosas mal hechas y siempre es más cómodo dedicarse a contar "lo que pudo ser y no fue".

Rafael Simancas, desde entonces, y tras su gran triunfo en las elecciones de octubre, sigue subido en el coche oficial dando lecciones a todo el mundo. Luego, en el PSOE, se preguntan por qué el electorado les da la espalda... aunque a veces tengo dudas sobre si es que se lo han preguntado alguna vez.

¡Buen día a todos!

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