Ayer una de las personas a las que seguía en Twitter decidió bloquearme. Bloquear a un seguidor es libre potestad de cada uno y yo lo he hecho en más de una ocasión. Por costumbre no admito seguidores anónimos siempre que éstos mantengan propósitos comerciales, así que cada vez que me aparece un seguidor de este tipo es expulsado de mi lista de followers. También entiendo que uno pueda bloquear a un troll que no haga más que criticar de forma sistemática cualquier cosa que uno dice. No me ha pasado, afortunadamente, pero supongo que el día que ocurra lo haré. El caso de ayer es diferente y, la verdad, como se dice por Andalucía, me da coraje, motivo por el que he decidido escribir esta entrada en el blog. No me preocupa que @joansinmiedo haya decidido que ya no le puedo seguir ni dirigirme a él y podré sobrevivir. No, mi preocupación es otra. No recuerdo por qué empecé a seguirle, supongo que por un encadenamiento de usuarios que me llevó hasta él. Es un usuario controvertido, de e...
No siempre hay que tropezar con las mismas piedras