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Los concursos de la tele, ¿un espejo de nuestros valores?

El otro día, sentado con un amigo en una terraza por la noche, no sé por qué, en la conversación empezamos a hablar sobre los concursos de la televisión e hicimos una reflexión que reflejo aquí.

Hay concursos de corte más cultural en el que los participantes tienen que demostrar que cuentan con una buena base cultural. Ejemplo: Saber y Ganar de La 2 o Cifras y Letras de Telemadrid. Seguramente el primero es mucho más exigente que el segundo ya que las preguntas son, en ocasiones, realmente complicadas. En el segundo se trata más de agilidad mental aunque combinada también con la necesidad de contar con un muy amplio vocabulario. ¿Los premios? Unos cuantos cientos de euros por programa. Creo recordar que en Cifras y Letras son 600€. En Saber y Ganar no lo recuerdo bien pero sé que no es mucho más. En cualquiera de los dos programas, un concursante que arrase y permanezca durante semanas y semanas no ganará mucho más allá de algunas decenas (pocas) de miles de euros.

Luego tenemos otros concursos menos exigentes. Hace unas semanas, por razones de salud, tuve el placer de tragarme horas y horas de televisión. Uno de estos días me vi de principio a fin -es lo que tiene la enfermedad- uno que se llama ¡Allá tú! que presenta Jesús Vázquez ahora en Cuatro. La mecánica del concurso es muy sofisticada: hay 21 cajas cada una con una cantidad de dinero dentro que va de 1 a 300.000€. El concursante elige una caja entre 21 y, a partir de ahí, tiene que ir abriendo el resto. A medida que se van descubriendo los importes de cada caja, el concursante sabe que esa cantidad no está en la suya. Esto es, si en una salen 10.000€ esa cifra queda descartada. A medida que se van descartando cifras, se van reduciendo las alternativas que van quedando al concursante como posible premio. Cuando llega al final, tras abrir las otras 20 cajas, el concursante gana lo que haya en la suya. Si, por las cifras que se han ido descartando, existe la posibilidad de que haya un importe interesante, la organización del concurso le ofrece una cantidad a cambio de que renuncie a ella. Vamos es como la subasta del histórico "Un, dos, tres..." pero con dinero en vez de regalos. Una mecánica complejísima que requiere del concursante "grandes conocimientos" para decidir qué caja es la que irá abriendo cada vez. Por supuesto, los participantes del concurso son todos chicos y chicas jóvenes y guapos seguramente seleccionados a través de alguna agencia de modelos o similar. Pues bien, en ese concurso que vi yo, la concursante se llevó los 300.000€.

Y aquí dejo la reflexión: qué mensaje se transmite a los jóvenes cuando por ir abriendo cajas, para lo que no se requiere cualificación alguna, el premio son 300.000€ en un solo programa y por estar semanas contestando preguntas realmente complejas o demostrando una gran agilidad mental no se ganan más allá de 10.000€. Por supuesto ¡Allá tú! se emite en horario de máxima audiencia. Saber y Ganar y Cifras y Letras se emiten a la hora de la siesta.

Valores, ¿qué valores?. Saludos a todos.

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