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Reflexiones en la barra del bar

Hace un par de días bajé de mi oficina a tomarme un pincho de tortilla. Era la hora de la comida pero no tenía demasiada hambre así que con el pincho y una Coca Cola  me daba por satisfecho. Mi oficina está en la Pza. de Castilla y justo en los bajos de la torre hay un bar "de los de toda la vida" que se llama Mozart, aunque lleva tanto tiempo allí que en alguno de los carteles ya es sólo el bar Mozar. No llevo demasiado tiempo trabajando allí, poco más de un año, pero mi camino para llegar hasta la entrada del edificio pasa al lado de Mozart y siempre, a cualquier hora, estaba prácticamente lleno.

Este verano han abierto una franquicia de 100 Montaditos justo al lado del Bar Mozart que me temo que va a acabar con ellos antes o después. Ya me había fijado que el público de Mozart había bajado algo pero lo del otro día fue ya la prueba definitiva de que tienen un futuro bastante negro: la terraza del 100 montaditos estaba a rebosar, la de Mozart completamente vacia. No me asomé a ver cuanta gente había dentro del otro local pero en el Mozart estábamos los camareros y yo.

Allí acodado en la barra del bar empecé a pensar sobre esta situación y empecé a comparar las características de uno y otro negocio. Pensé en hacer fotos para ilustrar mejor la comparación, pero estando yo sólo me dio un poco de vergüenza levantar el móvil y enfocar hacia todos lados. Sin embargo, otro día en el que pueda pasar un poco más desapercibido lo haré y las incorporaré a este post.
  • Apariencia de los locales: 100 Montaditos es un local amplio, sin agobios, Mozart es un local en el que la barra ocupa prácticamente todo el interior del mismo.
  • Iluminación: 100 Montaditos tiene una iluminación cálida, acogedora... Mozart tiene tubos fluorescentes que hacen que todo el mundo parezca recien levantado tras una noche de juerga.
  • Cocina: la cocina de 100 Montaditos está a la vista tras una cristalera y está limpia, arreglada, los cocineros van todos bien vestidos -limpios a pesar de su actividad- y con la cabeza cubierta. La cocina de Mozart está escondida al fondo de la barra aunque se puede ver en parte dejando al descubierto los años que hace que lleva funcionando el local, la cocinera de Mozart es una señora muy metida en carnes, con un delantal que debió ser blanco alguna vez...
  • La barra: en 100 Montaditos está despejada, limpia, en Mozart tienen las vitrinas refrigeradas de toda la vida con esas bandejas metálicas llenas de chorizos, morcillas, etc...

En fin, podría seguir con más comparaciones: los servicios, la decoración, ... pero supongo que a estas alturas todo el mundo se habrá hecho una idea de cómo es uno y otro sitio. Sin embargo, que conste que Mozart es uno más de los cientos o miles de bares que hay en Madrid y que tienen el mismo aspecto.

Mi reflexión me llevó a seguir con las comparaciones. Mi pincho de tortilla con la Coca Cola me costó unos 5€. Hace unos días en el 100 Montaditos me tomé también 2 o 3 montaditos (semejantes a la tortilla en cuanto a su capacidad de saciar mi hambre) con la misma bebida y me costó, creo recordar, en torno a los 10€. Por otro lado, si uno se sienta en la terraza de Mozart, el camarero viene a servirte. En el 100 Montaditos, sea en la terraza o en la barra tienes que ir tú a recoger tu comida  a un mostrador al lado de la cocina después de que por un altavoz hayan gritado tu nombre para que todo el local sepa que estás allí.

No voy a empezar a hablar sobre las razones -obvias por otra parte- que hacen que un local se vacíe y otro se llene a pesar de que lo que se paga es el doble y además se tiene que servir uno mismo. Llego ya al final de este post, mi reflexión tiene que ver con el paralelismo con lo que le ha sucedido o le va a suceder a muchas empresas españolas. El bar Mozart abrió hace muchos años y sigue exactamente igual que estaba cuando lo abrieron. El dueño, seguramente, se ha embolsado una buena cantidad de dinero durante todo el tiempo que ha tenido la exclusividad de ese rincón de la Pza. de Castilla. Ahora, con la llegada de los 100 Montaditos, se estará tirando de los pelos quejándose de que no puede competir contra "esas franquicias" que todo lo invaden. No creo que me confunda si afirmo que a Mozart no le quedan más allá de 3 ó 4 meses de vida y, con su cierre, camareros y cocinera irán a la calle a engrosar las filas del paro. ¿La culpa de quién será? ¿Del dueño? Pues es posible pero no creo que toda. A este señor, en todos estos años, nadie le ha imbuido de la necesidad de modernizar su negocio, de ir innovando para irse adaptando a los tiempos y de pronto, le ha caído la innovación de otro en toda la cabeza.

En fin, tomándome mi pincho en la barra del bar ví reflejada a una buena parte de la sociedad española y de nuestras empresas, que han estado más preocupadas en embolsarse todos los beneficios que en reinvertirlos para mejorar sus negocios, en los que eso de la innovación no es más que un gasto que reduce el dinero que acaba en sus bolsillos. Nuestro Miguel de Unamuno y su "que inventen ellos" sigue siendo una tremenda realidad. La innovación es algo de lo que a todos los gobiernos se les llena la boca pero que sigue siendo una asignatura pendiente de nuestra economía.

Buen fin de semana a todos.

Comentarios

  1. Buena entrada y claro ejemplo de la realidad que vivimos.
    Lamentable ver con que vulnerabilidad y premura cayeron empresas constructoras, inmobiliarias, bancos y cajas de ahorro.....después de hacer miles de millones de beneficios en ejercicios anteriores
    Desde mi absoluta ignorancia se me ocurre lo siguiente (quizás sea una soberana gilipollez) ¿no se debería de obligar por ley, el retener un tanto por ciento de esos beneficios para posibles años venideros de menores ingresos o dificultades ?
    Algo así como un fondo de garantía, o el fondo que por ley obliga a una comunidad de vecinos a tener?

    Así por lo menos, en caso de la empresa disponer de malos gestores, los trabajadores estarían un poco mas arropados, porque por ejemplo habría un fondo para poder ahora, esa empresa ( en nuestro ejemplo el bar Mozart) acometer una buena reforma sin apenas tener que solicitar financiación, que hoy por hoy seria denegada o muy muy cara, y tendrían así opción de reconvertirse hacia donde va el mercado y conbatir contra el 100montaditos en vez de ver desde la barra como te devora el gigante.

    Poca salida le veo al Mozart, salvo que monte una franquicia tipo La Sureña de Mahou.

    Saludos Javier
    P.

    ResponderEliminar
  2. No sé si es una cuestión de obligar por ley pero desde luego algo hay que hacer. El ejemplo del bar Mozart para mí es bastante representativo de la cultura que impera en los negocios en nuestro país: toma el dinero y corre. Se trata de exprimir la vaca lechera al máximo y cuando ya no se le puede sacar más leche pues que la vaca se muera. Este ejemplo que pongo de mi bar Mozart -al que tampoco tengo un cariño especial- es aplicable a otras muchas empresas y a muchos otros sectores. Las constructoras -grandes y pequeñas-, los bancos, las empresas de servicios, han ganado, durante los años de vacas gordas mucho dinero que se ha ido, en su mayor, parte a los bolsillos de sus dueños que han manejado sus beneficios como si nunca se fuesen a acabar. Lo de reinvertir en modernizar el negocio no hacía falta... ¿para qué si esto va como una moto? El refranero popular español es sabio y tiene eso que dice "pan para hoy y hambre para mañana". Creo que las cosas se pueden hacer de otra forma. Creo que a los empresarios hay que imbuirles de la necesidad de mantener sus negocios al día y de que se aplique, de verdad, esa palabra que está tan de moda: la sostenibilidad. Es una cuestión de valores que hay que desarrollar en nuestra sociedad pero a los niños, desde pequeños, lo que hacemos es transmitir la idea del pelotazo y el dinero fácil (tengo un post en mente sobre los concursos de televisión muy relacionado con este tema y que escribiré en breve). Falta formación para entender que, en el mundo actual, no existen los negocios estáticos. Que la vida cambia, que hay que adaptarse a esos cambios y que para ello hay que invertir. Por el contrario, lo que se lleva es lo de echarse a llorar cuando, después de años sin hacer nada, hay alguien que se lleva nuestro negocio delante de nuestras narices.

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  3. Absolutamente de acuerdo, pero creo que la educación de valores y la moral está en su punto mas bajo solo hay que ver las costumbres y actitudes que tienen nuestros congéneres en nuestro día a día. a mi realmente me asusta hacia donde vamos.
    El porqué es un debate amplio y también interesante

    Lo de obligar por ley a un fondo de "garantia o reserva" quizás es un poco exagerado, pero dependiendo del ámbito y del tamaño de empresa no lo veo tan descabellado.

    Además de otras muchas cosas hay que preservar el empleo, si pensamos en global y no con el egoísmo que nos caracteriza y que nos ha llevado a éstas actuales situaciones, hay que cuidar y proteger a los trabajadores y que un gestor/empresario de los de "toma el dinero y corre" tenga conciencia de que muchas familias dependen de sus actuaciones. Pero eso lamentablemente hoy por hoy es una utopía.

    Estoy contigo, hay que empezar en la base y ya vamos tarde.

    Abrazos.
    P

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