La vista oral ha terminado y los magistrados del Tribunal Supremo tienen por delante un reto considerable: dictar sentencia en un caso que ha generado más ruido mediático que certezas jurídicas. Hasta ahora, ninguno de los testigos propuestos por la acusación ha aportado pruebas concluyentes que demuestren que el acusado filtró el famoso correo. Ni los fiscales, ni Juan Lobato, ni Pilar Sánchez Acera, ni Alberto González Amador, ni el jefe de gabinete de la Comunidad de Madrid han ofrecido un solo hecho que permita inferir, siquiera de forma indiciaria, que Álvaro García Ortiz fue la fuente de la filtración. De esta tanda de testigos, lo único que ha quedado claro es que González Amador atraviesa un momento personal complicado y necesita de un psicólogo que le aleje de sus tendencias suicidas. Que Almudena Lastra y el FGE mantienen una relación que dista bastante de poder ser calificada como una buena amistad. Que Miguel Ángel Rodríguez sigue siendo tan despreciable c...
A pesar de que tengo 50 años (yo) y de que la democracia española tiene ya casi 40, seguimos siendo peques y seguimos necesitando que nos tutelen. Al menos, esa es la sensación cada vez que oigo a los políticos que nos gobiernan. Nos niegan toda posibilidad de cambio porque "no estamos preparados" y me pregunto cuántos años o siglos tienen que pasar para que lo estemos. Aunque es una sensación que tengo hace tiempo, esta vez me ha venido a la cabeza escuchando esta mañana a Gómez de la Serna, diputado del PP, que advertía de los peligros de hablar de federalismo en España. Cuando oigo estas cosas siempre pienso en que hay otros países donde esas cosas suceden y no pasa nada. Estados Unidos o Alemania son países federales y no parece que su futuro esté en riesgo por serlo. No es éste el único ejemplo. Lo mismo me pasa cuando oigo todos los males que se vaticinan cuando alguien plantea la posibilidad de ser una arcaica monarquía y convertirnos en una república para lo que au...