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La representación de los ciudadanos en el siglo XXI

El otro día tuve una discusión interesante con mi cuñada sobre el modelo de representación de los ciudadanos en el que los mecanismos de comunicación permiten una inmediatez que, a mi modo de ver, no encaja con el hecho de que los ciudadanos sólo podamos decidir cada cuatro años sobre quién queremos que nos represente. Mi cuñada, profesora de ciencia política, y con una actividad muy relacionada en la actualidad con el tema en cuestión tenía todas las de ganar pero, sinceramente, creo que me defendí bastante bien. Sin embargo es un tema realmente complicado. Hoy leyendo la noticia sobre el referendum de Islandia he vuelto a pensar en el asunto.

Nuestra animada conversación, que además tuvo unos cuantos asistentes de lujo pero de los que no voy a hablar para no desviarme del tema, comenzó cuando yo empecé a cuestionar por qué los ciudadanos sólo podemos opinar cada vez que hay unas elecciones (lo de los referendums no se lleva en este país). Yo hacía referencia a que, por ejemplo, ninguna de las medidas que el gobierno ha tomado para salir de la crisis estaban en su programa electoral y, en consecuencia, ninguno de sus votantes les había dado su confianza para que, por ejemplo, nos hayan subido el IVA del 16 al 18% o que estén retrasando la edad de jubilación hasta los 67 años. No, nadie nos habló sobre ese tema. Para mí, en ell mundo actual, en el que las formas de comunicación han evolucionado como lo han hecho, carece de sentido que las legislaturas duren cuatro años o que, al menos, no existan mecanismos por los que el partido en el gobierno tenga que ir validando que las medidas tomadas son las que su electorado desea. Mi cuñada por el contrario, estaba convencida de que este periodo es necesario para darle estabilidad a los gobiernos y que, a veces, el electorado no está preparado para tomar determinadas decisiones... en este punto es donde saltó la polémica porque mi contestación es que entonces esto se trata de una "democracia tutelada", una vuelta al despotismo ilustrado en el que todo se hace por el bien del pueblo pero sin consultarle... por si acaso. La discusión estuvo entretenida aunque, como no podía ser de otra forma, no llegamos a ninguna conclusión.

Yo, a pesar de considerar que mi voto en unas elecciones no puede ser considerado como una patente de corso para que el gobierno haga lo que quiera, debo reconocer que también tengo alguna duda al respecto. El caso de Islandia es una muestra de ello. Reconozco que no estoy bien empapado de los detalles, pero en un referendum se ha echado abajo un acuerdo de su gobierno con Inglaterra y Dinamarca. El problema es que esa medida puede ser muy impopular entre los ciudadanos pero seguramente necesaria para el país. Si no se ofrecen garantías jurídicas a los inversores en un país ¿quién va a querer invertir en el mismo? Seguramente a los islandeses no les hace ninguna gracia hacerse cargo de las deudas de sus bancos pero es como cuando tu hijo hace una pifia, no te gustará, pero te toca asumir las consecuencias. Sin embargo, no es mi objetivo discutir sobre si el resultado del referendum de Islandia es el correcto o no sino el hecho de que dar una mayor capacidad de decisión a los ciudadanos puede ser realmente difícil... pero no imposible. En la Edad Media, los reyes "consultaban" a sus nobles sus decisiones para luego hacer lo que querían en función de sus intereses y no tenía ningún sentido que le preguntasen al pueblo si querían una guerra contra el estado de al lado porque, seguramente, la mayor parte de ellos ni sabían que había un país al lado. Las cosas han cambiado, ahora el pueblo está más formado y tiene mucha más capacidad para la toma de decisiones con más frecuencia que los cuatro años de marras y las tecnologías lo permiten. Por otro lado, decir que el pueblo no está capacitado para hacerlo, aunque me suscita dudas, me lleva inmediatamente a la pregunta de si acaso los políticos lo están.

Administración digital, democracia electrónica... las iniciativas actuales sólo buscan hacer virtualmente lo que ya hacemos en el mundo real. La tecnología nos permite no sólo eso sino cambiar todo el modelo. ¿Alguien se atreve a meterle mano al asunto? No esperemos que sean los políticos porque ellos están muy cómodos con su status quo actual.

Este tema da para mucho y me saldría un post demasiado largo así que de momento lo dejo aquí. Con un apunte final, no sólo creo que la democracia pueda mejorar con mejores formas de comunicación entre el estado y sus ciudadanos gracias a la tecnología. También creo que otras medidas ayudarían a ello como las circunscripciones unipersonales o las listas abiertas... pero eso también da para mucho así que ya me meteré con ello otro día.

Saludos,

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