lunes, 25 de abril de 2011

Las aceras de mi pueblo o el voto cautivo del PP

Había una canción que yo cantaba cuando iba de campamento allá en la noche de los tiempos que repetía un estribillo varias veces y que todo el mundo coreaba para luego decir lo contrario. Aquí se puede aplicar con el estribillo de "Las aceras de mi pueblo", el resto contestaría diciendo "... eblo", así varias veces para terminar con un "... en mi pueblo no hay aceras". Es el famoso carrasclás (que viejo me siento al ver el nombre escrito). En fin, larga introducción para decir que el problema de mi pueblo, Las Matas (en Las Rozas de Madrid) no hay aceras. Bueno sí las había, pero eran de medio metro y pobladas de postes de luz y de teléfono y de señales de tráfico que las hacían completamente impracticables. Desde que vivo por allí hace más de 10 años había un clamor de los vecinos de la zona para que arreglase el problema. El ayuntamiento lo ignoró sistemáticamente hasta las pasadas elecciones en que anunció primero la elaboración del proyecto y luego la ejecución del mismo. Supongo que debió haber algún periodo en el que el mismo estuvo a información pública, pero debo reconocer que lo ignoré completamente. Entre otras cosas, porque no me imaginaba que alguien pudiese llevar a cabo un proyecto tan absurdo como el que han hecho.

El proyecto consistía en: enterrar las canalizaciones de luz y teléfono, aumentar el ancho de las aceras y pintar la señalización horizontal de las calles. Dicho así suena muy bien porque aparentemente facilitaría nuestra vida. Lejos de ser así, no hemos ganado sino que hemos salido perdiendo con el cambio.

  • Enterrar las canalizaciones. El ayuntamiento ha enterrado los tubos pero a alguien se le olvidó que quien debe meter los cables por dentro son las compañías suministradoras que, por el momento, parecen no estar muy por la labor.
  • Ensanchar las aceras. Se han ensanchado sí, pero para que aparquen los coches encima y no me refiero a que los conductores nos subamos sino que están hecas específicamente para aparcar encima de ellas. El resultado es que para transitar por las calles hay que seguir haciéndolo por la calzada porque la acera de un lado sigue siendo igual de estrecha y la del otro está ocupada por los coches. A cambio de ello las calles que antes eran de doble sentido son ahora, en su mayoría de uno único lo que ha convertido Las Matas en un auténtico laberinto en el que hay que dar grandes rodeos para hacer los mismos recorridos de antes y hacer de guía -hay que salir a buscarlas- de todas las visitas que uno recibe en su casa. Una imagen que vale más que mil palabras y, por cierto, por si alguien se lo pregunta: no, no hay espacio para transitar sin tener que pasar de lado entre los coches y la valla de las casas.
  • La pintura de las calles. Es apasionante ver un paso de peatones en la puerta de mi casa que va de ningún sitio a ninguna parte porque el que va por la calle va, como decía, por medio. Eso sí, el paso de peatones está allí convenientemente señalizado con sus postes metálicos. Y ya para rematarlo, la calidad de la pintura utilizada es tan mala que la mitad se ha borrado ya en menos de un año.
En fin, no sé si he conseguido transmitir que los millones de euros gastados en el proyecto han ido directamente a la basura y aquí viene mi reflexión. El voto del PP (supongo que el del PSOE en otros sitios también) es tan cautivo que, a pesar de este desaguisado, en las próximas municipales, seguro que no pierden ningún concejal sino que lo mismo hasta ganan alguno más.

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