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Yes we can!

Ya sé que suena muy cursi apropiarme del lema de Obama pero hoy necesitaba decirlo. El otro día leía un hilo de discusión en LinkedIn sobre la exclusión de los mayores de 45 años de la vida laboral. Se había abierto para debatir la necesidad de combatir ese hecho que, en la práctica, supone que todo aquel que se quede sin trabajo alrededor de esa edad ya no tendrá casi posibilidades de trabajar por cuenta ajena por impresionante que sea su curriculum. También de que las empresas aplican cortes de edad cada vez más bajos para reestructurar sus plantillas.

Yo, como suele ser habitual en mí, intervine para llevar la contraria. Bueno, no para llevar la contraria sino, más bien, para comentar el asunto desde una perspectiva diferente. Mi comentario iba en el sentido de que no sólo hay que trabajar en este sentido sobre las empresas para que no apliquen esta práctica a todas luces injusta sino también sobre los individuos para que estén en condiciones de desarrollar su actividad profesional con independencia del tipo de relación que le una a la empresa para la que trabaja. Sea laboral, mercantil o de otro tipo, si es que existe, qué más da. Hay que trabajar sobre la meritocracia y sobre la experiencia profesional de las personas. Infundir la capacidad de tener iniciativa, espíritu de emprendimieto y, sobre todo, confianza en uno mismo porque es lo que, al final, ayuda a pegar el salto.

A pesar de esta vehemencia con la que lo digo, yo mismo he tenido muchas dudas sobre ello. Por razones que no vienen al caso, mi carrera profesional ha sido una mezcla de relaciones laborales y mercantiles con diferentes empresas. Durante las etapas de relación mercantil he sabido de lo duro que es enfrentarse a grandes organizaciones intentando ser considerado para realizar determinados trabajos. Incluso, diría que, a veces me he podido llegar a sentir humillado por gente que atendía mis llamadas mientras yo era un ejecutivillo con coche de empresa y secretaria, pero que de pronto se olvidaba de mí cuando mi empleador no era otro que yo mismo. Pero utilizando un anglicismo, todo tiene su pay back, toda inversión tiene su retorno. Son muchos años intentando ser lo más honesto desde el punto de vista profesional y personal que he sabido ser y, al final, llegan los resultados. No puedo dar más detalles, al menos en público, pero hoy un grupo de profesionales de esos que las grandes organizaciones excluyen, hemos conseguido un hito que muchas empresas mucho mas grandes querrían para sí. No podemos echarnos a dormir, es sólo el principio, pero nos insufla nuevas fuerzas para continuar en la faena.

El otro día en el post de LinkedIn yo hacía referencia a la necesidad de trabajar sobre las personas para que sean capaces de afrontar estas situaciones. Hoy también creo que es necesario trabajar sobre las empresas pero no sólo para que no despidan con el sólo criterio arbitrario de la edad sino también para que consideren que pequeños grupos de profesionales pueden aportar tanto o más valor que las grandes empresas. En mi caso, en lo tocante a la consultoría, las grandes compañías de nuestro país deberían ser capaces de ver que hay vida más allá de los McKinseys, BCG, Accentures, PwC.... Siempre se dijo que a nadie le habían despedido por contratar a IBM pues bien, con mi respeto hacia el Big Blue, fuera de allí también hay gente con un gran valor y lo que debemos es ser capaces de, valga la redundancia, ponerlo en valor.

Hoy he tenido la demostración empírica de que esto es posible.

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